Objetivo: La moda sostenible, que incluye aspectos ecológicos, sociales y económicos en todo el ciclo de vida de los productos, ha emergido en el último tiempo como alternativa a las numerosas externalidades negativas asociadas al modelo de la moda rápida (fast fashion). En este sentido, este artículo tiene como objetivo analizar el consumo de moda sostenible que realizan estudiantes universitarios de programas académicos de moda/vestuario de la ciudad de Medellín (Colombia), sustentado en la sociología de los desafíos sociales y en la sociología de las emociones.
Metodología: Adoptando la propuesta de abordaje de extrospección sociológico de Martuccelli y Santiago (2017), se realizaron entrevistas a 16 estudiantes universitarios de la ciudad de Medellín que cursan últimos semestres en programas académicos de moda/vestuario durante octubre de 2024. Este criterio de inclusión muestral tenía la intención de observar si un mayor conocimiento sobre la moda impactaba en la comprensión y en el abordaje del consumo de productos sostenibles de este tipo.
Resultados: Entre los aspectos clave identificados se encontraron barreras económicas, culturales y emocionales para consumir de forma responsable. Los precios altos de los productos y la falta de alternativas disponibles revelan que, aunque los consumidores reconocen el valor ético y ambiental del consumo de moda sostenible, se enfrentan desde sus desafíos personales a una dualidad emocional: sentirse frustrados y culpables por las limitaciones estructurales y percibir el bienestar socioemocional por medio de la satisfacción y el orgullo cuando logran integrar sus valores en sus decisiones de compra.
Conclusiones: Si bien el conocimiento sobre moda puede incentivar el consumo sostenible, apelar únicamente a la culpa no basta en contextos donde el precio y el diseño predominan. En cambio, apelar al orgullo como una dimensión ampliada del placer de comprar prendas sostenibles podría ser más efectivo en consumidores ya sensibilizados. No obstante, dado que el precio sigue siendo un factor clave, es fundamental que las empresas optimicen sus procesos y que las regulaciones exijan mayor rigor ambiental en la producción.