, Juan Pablo Menjura Acosta
Objetivo: Este artículo presenta los hallazgos de una investigación orientada a comprender las representaciones sociales de la salud mental que poseen los líderes de una organización comunitaria en la ciudad de Medellín (Colombia). Se parte de una crítica a las visiones hegemónicas de la salud mental, centradas en enfoques individualistas, biomédicos y patologizantes, y argumenta la existencia de enfoques alternativos de salud mental, centrados en lo comunitario, para visibilizar las formas en que los actores comunitarios configuran este fenómeno desde sus contextos y prácticas cotidianas.
Método: La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo con perspectiva fenomenológica, apoyado en estrategias etnográficas. Se realizó un grupo focal con 15 líderes pertenecientes a la Corporación Picacho Confuturo, empleando herramientas participativas como discusiones, afiches y ejercicios de construcción colectiva de saberes. El análisis se llevó a cabo mediante un proceso hermenéutico de contenido intertextual a partir de un sistema categorial.
Resultados: Los resultados identificaron cinco tipos de representaciones sociales: (1) teóricas o de corte académico e institucional; (2) individualistas, centradas en el autocuidado y la autorregulación; (3) colectivas, que priorizan la interdependencia y la construcción comunitaria; (4) políticas, que reivindican la salud mental como derecho y condición de dignidad; y (5) críticas o de escepticismo, que cuestionan el concepto mismo por considerarlo un instrumento de control social. Estas representaciones evidencian tensiones entre enfoques individualistas y colectivos, entre discursos institucionales y saberes populares.
Conclusiones: Se concluye que las representaciones sociales de los líderes comunitarios constituyen formas situadas de comprender y gestionar la salud mental en contextos marcados por la exclusión. La investigación destaca la necesidad de integrar los saberes comunitarios en las políticas públicas, adoptando enfoques participativos que reconozcan la diversidad de prácticas y sentidos. Se recomienda promover modelos de intervención comunitaria que superen el paradigma clínico-individual y fortalezcan la autonomía colectiva en el cuidado del bienestar psíquico y la salud mental colectiva.