Madrid, España
Granada, España
Los debates electorales organizados en España han reflejado históricamente la lógica biparti-dista del sistema político, manifestada en la preeminencia del formato cara a cara entre los principales candidatos. Esta configuración ha persistido incluso tras la reciente transición hacia un escenario multipartidista. El presente estudio se fundamenta en la Teoría del análisis funcional del discurso político, con el objetivo de examinar la evolución de las estrategias discur-sivas empleadas por los candidatos en los debates electorales cara a cara de los años 2008, 2011, 2015 y 2023. Esta metodología se complementa, además, con técnicas de análisis del discurso basadas en aprendizaje de máquina. Los hallazgos evidencian una transformación de los patrones comunicativos observados en los primeros encuentros, con un incremento notable de las estrategias ofensivas, especialmente entre los candidatos titulares. Asimismo, se constata un aumento en la atención dedicada a cuestiones personales de los candidatos, así como a temas vinculados a la competencia partidista y a las negociaciones internas de los bloques ideológicos, lo que ha venido acompañado de una mayor toxicidad discursiva. Aunque es probable que factores contextuales y estructurales puedan condicionar el desarrollo de futuros debates, en los encuentros más recientes se advierte una creciente crispación y polarización.
Electoral debates held in Spain have historically reflected the two-party logic of the political system, as evidenced by the predominance of face-to-face encounters between the main candidates. This configuration has persisted even after the recent transition toward a multi-party landscape. This study is grounded in the functional theory of political discourse analysis, with the aim of examining the evolution of the discursive strategies employed by candidates in face-to-face debates held in 2008, 2011, 2015, and 2023. The methodology is further comple-mented by discourse analysis techniques based on machine learning. The findings reveal a shift in the communicative patterns observed in earlier debates, with a notable increase in offensive strategies, particularly among the incumbent candidates. Moreover, there is a growing focus on personal issues related to the candidates, as well as on matters concerning party competition and the internal negotiations within ideological blocs, all of which have been accompanied by a rise in discursive toxicity. While contextual and structural factors are likely to continue shaping the development of future debates, recent encounters suggest an intensification of tensions and polarization.