La biotecnóloga vive tres vidas en una: investiga el cáncer en su laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), es astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) en calidad de reserva y, allá donde la convocan (y la convocan mucho), acude como referente de mujer científica a dispersar semillas para que broten vocaciones STEAM entre las niñas. Podría estar agotada, pero no pierde la sonrisa y hablar con ella transmite una enorme paz.