La trabajadora manifestó reiteradamente que tenía una alta carga de trabajo, con una agenda repleta de reuniones que no le permite gestionar adecuadamente sus funciones y con el fin de ayudarla su responsable le pidió que se la enseñara encontrándose con la sorpresa de que la agenda se encontraba suficientemente despejada, incluyendo reuniones que la propia trabajadora se convocaba a sí misma.