Fernando Moraleda
La desinformación alimentaria no es un fenómeno anecdótico: es un riesgo estratégico para la salud pública, la reputación empresarial y la estabilidad de mercados. La evidencia científica es imperfecta y evolutiva, pero sigue siendo la herramienta más sólida para orientar decisiones. El reto no es eliminar el debate, sino elevar su calidad. Reconstruir la confianza exige anticipación, respuesta rápida y aprendizaje continuo. Implica colaboración entre industria, reguladores, comunidad científica y medios. En un entorno saturado de ruido, la coherencia se convierte en el mayor activo. Y la confianza, en el principal valor competitivo de la cadena alimentaria.