Las tecnologías digitales han transformado profundamente la forma en que la información se mueve.
En particular, el entorno de las redes sociales plantea importantes desafíos para la protección de los derechos fundamentales. Un caso reciente ante el Tribunal Supremo ilustra el conflicto de dos de estos derechos, al difundirse fotografías de una conocida periodista sin su consentimiento. A partir de esta situación, el análisis aborda el alcance del derecho a la imagen, su delimitación doctrinal y jurisprudencial, el papel del consentimiento y el carácter noticiable de la información. En un mundo donde lo virtual se confunde con lo real, el Derecho se ve obligado a ofrecer respuestas –no necesariamente innovadoras– para tutelar eficazmente los derechos fundamentales.