La autonomía privada, entendida como el poder de autorregulación que ostentan las personas y que es permitido y tutelado por el Derecho positivo, es una de las categorías esenciales en cualquier debate o análisis bioético y biojurídico. Tanto desde las tesis principialistas, como a partir de los postulados utilitaristas o personalistas, se potencia la autonomía del ser humano como emanación de su dignidad ontológica. No obstante, casi siempre su abordaje teórico pone énfasis en su dimensión negativa; o sea, bien en su colisión con otros principios, en su defensa ante la vulneración por parte de terceros o en sus límites legales. En este trabajo, nos proponemos desarrollar el principio de autonomía privada desde su contenido positivo, es decir, su aplicación y potencialidades para el libre desarrollo de la personalidad. Esto es posible aun en situaciones donde, como consecuencia de la gravedad del enfermo, este tiene limitado su capacidad de discernir.