La Directiva (UE) 2024/2853 sobre productos defectuosos cambia radicalmente la concepción del producto y del daño, incorporando software, archivos digitales y sistemas de IA al ámbito de la responsabilidad objetiva, y reconociendo como indemnizables los perjuicios derivados de la destrucción o corrupción de datos.
Su transposición exige la revisión de las categorías tradicionales del Derecho de daños.