El trabajo examina la objeción de inconmensurabilidad como crítica a la racionalidad del principio de proporcionalidad. Aunque esta objeción ha adquirido reciente relevancia doctrinal y jurisprudencial, se sostiene que descansa en una comprensión errónea del razonamiento práctico, de la comparabilidad y del razonamiento ponderativo. El artículo ofrece, en primer lugar, una clarificación conceptual de la inconmensurabilidad y la incomparabilidad, apoyada en la literatura contemporánea sobre valoraciones y decisión práctica. En particular, sigue la teoría comparabilista de Ruth Chang, aunque rechaza parcialmente su noción de «paridad». En segundo lugar, reconstruye y evalúa la formulación de la objeción de inconmensurabilidad propuesta por Francisco Urbina, quien ha contribuido a revitalizar el debate sobre este tema en el ámbito jurídico. Se argumenta que muchos casos presentados como inconmensurables se explican mejor como supuestos de comparabilidad, empate estricto o igualdad aproximada. Se concluye que la objeción fracasa como crítica a la racionalidad de la ponderación, sin perjuicio de los problemas institucionales que puedan derivarse de la vaguedad e indeterminación de los criterios de comparación.
The article examines the incommensurability objection as a challenge to the rationality of the principle of proportionality. Although this objection has recently gained doctrinal and ju-dicial relevance, the article argues that it rests on a mistaken understanding of practical reasoning, comparability, and balancing. First, it offers a conceptual clarification of incommensurability and incomparability, drawing on the contemporary literature on value theory and practical decision-making. In particular, it follows Ruth Chang’s comparabilist theory, while partially rejecting her notion of “parity.” Second, it reconstructs and evaluates the incommensurability objection propo-sed by Francisco Urbina, who has contributed to revitalizing the debate on this issue in the legal field. The article argues that many cases presented as incommensurable are better understood as cases of comparability, strict equality, or rough equality. It concludes that the objection fails as a critique of the rationality of balancing, though it recognizes the institutional problems arising from the vagueness and indeterminacy of the criteria of comparison.