La intensificación de la rivalidad entre Estados Unidos y China ha planteado preguntas urgentes sobre la vulnerabilidad geopolítica de las cadenas de valor. Este artículo construye índices de exposición geopolítica en la cadena de valor para siete economías latinoamericanas durante el período 2016–2022, combinando tablas de insumo-producto de la OCDE con datos de votación en las Naciones Unidas para medir cuán profundamente la red de proveedores de cada país está integrada en economías alineadas con Estados Unidos versus China. Documentamos que América Latina ocupa una posición estructural de “conector” entre los dos polos geopolíticos, con una heterogeneidad sustancial dentro de la región: México y Costa Rica exhiben cadenas de valor persistentemente inclinadas hacia Estados Unidos, mientras que Chile, Perú y Argentina muestran cadenas orientadas hacia China.
Una regresión de panel muestra que la exposición geopolítica en la cadena de valor es un predictor positivo de la alineación de los propios países en el voto de la ONU en dos de las tres especificaciones estimadas, aportando evidencia empírica para la hipótesis de Hirschman–Farrell-Newman sobre la influencia de la interdependencia económica en el comportamiento político; el resultado no se mantiene robusto en la especificación más conservadora con efectos fijos bidireccionales, y la muestra pequeña impone límites al alcance de la inferencia. Estos hallazgos tienen implicancias concretas para las estrategias de autonomía estratégica y diversificación de proveedores en América Latina en el contexto de la creciente fragmentación geoeconómica global.
The intensification of the rivalry between the United States and China pose urgent questions about the geopolitical vulnerability of supply chains. This article constructs supply-chain geopolitical exposure indices for seven Latin American economies, combi-ning OECD multiregional input–output tables with geopolitical alignment scores derived from United Nations General Assembly voting, for the period 2016–2022 to measure how deeply each country’s supplier network is integrated in economies aligned with the U.S. versus China. Results show that Latin America occupies a structural position of “connector” between the two geopolitical poles, with substantive heterogeneity inside the region: México and Costa Rica exhibit supply chains persistently inclined towards the West, While Chile, Perú and Argentina show supply chains inclined towards China. A panel regression confirms that the geopolitical exposure within supply chains is a positive predictor of the alignment of the countries themselves on UN voting in two out of three estimated specifications, providing empirical evidence for the hypothesis of Hirschman-Farrell-Newman on the influence of economic interdependence in political behavior; the result, however, does not maintain robustness on the most conservative specification using bidirectional fixed-effects, and the small sample size limits the scope for inference. These findings have concrete implications for the strategic autonomy and supplier diversification strategies of countries in the region, in the context of growing global geoeconomic fragmentation.