Lucas Andrés Bustos
El presente trabajo se orienta a analizar y reflexionar acerca del posicionamiento de los adolescentes en conflicto con la ley penal, comprendiendo sus conductas transgresoras que aparecen como una desobediencia, en realidad implica una obediencia implícita a los mandatos culturales y patriarcales en los que han sido socializados.
En ese sentido es posible pensar la conexión entre masculinidad, violencia y delito, teniendo en cuenta que casi el 95% de los adolescentes en dispositivos penales en Argentina son varones. La tesis central sostiene que la presión por demostrar dominio y potencia a través de la violencia, el robo o la negación emocional impulsa a estos jóvenes a actos delictivos como forma de reforzar una masculinidad normativa.
A partir de estas consideraciones es posible pensar que el trabajo socioeducativo con estos jóvenes debe enfocarse en desmontar estos imperativos de género para evitar que se dañen a sí mismos o a otros.