Alfredo Martínez Guerrero
Si hay un colectivo en el que la salud laboral está hoy especialmente comprometida por el diseño real de los nuevos Tribunales de Instancia, ese es el de los Letrados de la Administración de Justicia. El nuevo sistema, además de redefinir las estructuras judiciales, ha alterado profundamente su escala de responsabilidad. En muchos partidos judiciales y, de forma especialmente intensa, en el ámbito penal, el LAJ ha dejado de trabajar dentro de la lógica reconocible de un órgano concreto y se le ha insertado —sin transición, sin preparación, sin elección, podría decirse que se les ha trasplantado— en una organización expansiva, transversal y difusa. El sistema exige hoy a muchos LAJ un nivel de disponibilidad, control, polivalencia y sustitución que no está siendo tratado como un problema de salud laboral, cuando en realidad lo es de manera frontal.