La contaminación acústica es un problema de especial importancia en la vida cotidiana, que actualmente tiene su tipificación expresa en el código penal, si bien no siempre ha sido pacífico en la doctrina científica que se tipificara por la vía penal, sino que se había defendido que se limitara su regulación al ámbito administrativo o bien se recondujera su respuesta a la aplicación de tipos como delito de lesiones o coacciones, por ejemplo. La evolución del derecho del medio ambiente, la relación de éste con otros derechos de carácter fundamental, como el derecho a la integridad e incluso la inviolabilidad del domicilio, y el reconocimiento de los graves problemas que la contaminación acústica puede generar a la salud de las personas, ha dado lugar a una respuesta afirmativa, ahora sí consagrada y firme, para la necesidad de otorgar una protección penal frente a este tipo de contaminación.