José M.ª Pey González
El Real Decreto 316/2026, de 14 de abril, introduce la primera de las reformas del nuevo Reglamento de Extranjería, pese al escaso tiempo transcurrido desde su entrada en vigor (20 de mayo del pasado año). Aunque el foco mediático se ha situado en las nuevas vías extraordinarias de regularización, la norma despliega una transformación más profunda: reconfigura el estatuto jurídico de la solicitud, redefine el alcance del arraigo y ajusta múltiples aspectos del régimen general. El resultado, como veremos, es un modelo que combina una apertura funcional —facilitando la integración inmediata— con un reforzamiento de la selectividad en el acceso a la residencia.