El exceso de estímulos digitales está derivando en una necesidad de desconexión que se hace palpable también en el consumidor español, que está volviendo la vista hacia lo físico. Datos recientes de Milanuncios revelan un interés creciente por disciplinas como la costura, la fotografía analógica y la alfarería. No es solo una moda, es una declaración de intenciones que las marcas deben aprender a capitalizar.