Hay marcas que ya tienen claro que es necesario redefinir la relación con sus audiencias, generando menos interrupción y ofreciendo vivencias memorables. Sus responsables explican cómo han pasado de limitarse a comprar espacios en medios a dar el paso de diseñar experiencias culturales propias, qué métricas les permiten defender esta inversión y qué han aprendido al convertirse en anfitriones de festivales, eventos y experiencias que el público elige vivir.