Este artículo analiza el debate en torno a la creación del banco único de emisión durante el Congreso Constituyente de 1916-1917 como expresión temprana del nacionalismo económico mexicano. A través del estudio de fuentes primarias, se muestran las tensiones entre tres doctrinas económicas: el liberalismo económico, el pragmatismo financiero y un nacionalismo económico revolucionario. Se sostiene que el control de la emisión monetaria fue concebido como instrumento de legitimidad estatal y soberanía económica en el nuevo régimen posrevolucionario. Aunque el monopolio estatal no se consolidó de inmediato, el debate sentó las bases del Banco de México (1925) y del modelo de Estado intervencionista de la década de 1930.