Salamanca, España
La izquierda radical europea no es una familia ideológica homogénea. Aunque en la mayoría de los países europeos existe un único partido de izquierda radical con representación parlamentaria, en algunos países es habitual la competición electoral entre los clásicos partidos comunistas y los nuevos partidos de izquierda radical, obteniendo ambos representación parlamentaria de forma sostenida. Sin embargo, no se ha estudiado cómo se comportan los votantes en consecuencia. Por ello, este artículo utiliza datos de las diez rondas de la Encuesta Social Europea que abarcan trece elecciones celebradas entre 2000 y 2020 en Portugal, Grecia y Francia para estudiar la naturaleza de la competencia electoral entre estas formaciones, así como los perfiles de los votantes. Nuestro estudio reafirma las teorías del realineamiento, constatando que la competencia se produce tanto en el eje sociodemográfico como en el sociocultural. Constatamos que los partidos se especializan en la atracción de sus electorados, evitando presiones cruzadas. Así, los comunistas atraen a un electorado de más edad, con un nivel educativo más bajo y mayor afiliación sindical, que también es más euroescéptico, más crítico con la inmigración e ideológicamente más de izquierdas.
The European radical left is not a homogeneous ideological family. While in most European countries there is a single radical left party with parliamentary representation, in some country’s electoral competition between classical communist parties and new radical left parties is common, with both gaining sustained parliamentary representation. However, how voters behave accordingly has not been studied. This article therefore uses data from the ten rounds of the European Social Survey covering thirteen elections held between 2000 and 2020 in Portugal, Greece and France to study the nature of electoral competition between these formations, as well as voter profiles. Our study reaffirms realignment theories, finding that competition occurs on both socio-demographic and socio-cultural axes. We find that parties specialise in attracting their electorates, avoiding cross-pressures. Thus, the communists attract an older, less educated and more union-affiliated electorate, which is also more Eurosceptic, more critical of immigration and ideologically more left-wing.