Este artículo examina el enfoque del régimen israelí hacia la población palestina —particularmente en Gaza— desde la perspectiva de la excepción permanente, y sostiene que un sistema triádico de gobernanza, compuesto por dimensiones normativas, discursivas y performativas de la excepción, ha creado las condiciones estructurales que posibilitan la violencia genocida. Lejos de representar respuestas temporales ante una crisis, las medidas excepcionales se han incorporado al funcionamiento ordinario del gobierno, permitiendo la erosión sistemática de las protecciones jurídicas, la construcción securitizada de los palestinos como amenazas existenciales y el despliegue rutinario de prácticas de vigilancia, arbitrariedad burocrática e ingeniería demográfica.
Ubicando este análisis en el marco de la teoría jurídica crítica, el artículo propone un desplazamiento desde los enfoques centrados en la intención hacia una comprensión contextual y sociojurídica del genocidio, que pone el foco en las prácticas estatales acumulativas orientadas a desmantelar las condiciones necesarias para la vida en grupo. Gaza, sometida a un prolongado asedio y a recurrentes ofensivas militares, ejemplifica cómo la excepcionalidad se transforma en una infraestructura de eliminación, donde las normas jurídicas se convierten en armas, los derechos son sistemáticamente negados y la existencia palestina es tratada como prescindible.
Mediante un examen detallado de la historia legal israelí, del discurso político y de las prácticas cotidianas de control, el artículo sostiene que el genocidio no surge como una ruptura aislada, sino como la culminación de una violencia estatal normalizada y prolongada. Al hacerlo, reivindica el genocidio como un fenómeno procesual, sociopolítico e históricamente arraigado, que exige una reconsideración urgente tanto en la doctrina jurídica internacional como en la conciencia política global.
This article interrogates the Israeli regime’s approach to Palestinians –particularly in Gaza– through the lens of permanent exception, arguing that a triadic system of governance comprising normative, discursive, and performative dimensions of exception has created the structural preconditions for genocidal violence. Far from representing temporary responses to crisis, exceptional measures have become embedded within ordinary governance, enabling the systematic erosion of legal protections, the securitized construction of Palestinians as existential threats, and the routinized deployment of surveillance, bureaucratic arbitrariness and demographic engineering.
Situating this analysis within critical legal theory, the paper proposes a shift from intent-based approaches to genocide toward a context-based and socio-legal understanding that emphasizes cumulative state practices aimed at dismantling the conditions necessary for group life. Gaza, under prolonged siege and recurrent military assault, exemplifies how exceptionality transforms into an infrastructure of elimination –where legal norms are weaponized, rights systematically denied, and Palestinian existence rendered disposable.
Through detailed examination of Israeli legal history, political discourse, and daily practices of control, the article argues that genocide emerges not as an isolated rupture but as the culmination of normalized and prolongued state violence. In doing so, it reclaims genocide as a processual, socio-political and historicaly embedded phenomenon –one that demands urgent reconsideration within both international legal doctrine and global political consciousness.