México
En este artículo se argumenta que la organicidad del crimen organizado requiere como elementos fundamentales a la estructura patriarcal y los mecanismos de la masculinidad, y que este entramado social, político y económico tiene alcances en las prácticas de re-existencia desplegadas por trabajadoras y trabajadores escolares al interior y exterior de una escuela secundaria rural en Michoacán. El sustento teórico-metodológico se fundamenta en la comprensión histórico-procesual del género como un dispositivo de poder que instaura una jerarquía sociopolítica del estamento de lo masculino sobre el de lo femenino. Es un estudio cualitativo basado en el enfoque etnográfico y participativo, con un marco interpretativo fenomenológico. Los aportes de este estudio nutren la temprana discusión sobre la escuela y violencia en contextos de crimen organizado en México, donde se agrega la categoría analítica de género; además, cuestionan la dicotomización entre escuela y sociedad; centran una comprensión procesual-relacional del género; reconocen la feminización de los hombres que habitan esta región por parte de los grupos organizados.