Tarapoto, Perú
El confinamiento por covid–19 trastocó abruptamente la vida cotidiana a través de la limitación de los contactos sociales presenciales, haciendo de la soledad una sensación en constante latencia. El objetivo de este artículo es estudiar las formas en que se gestionaron los vínculos de sociabilidad en este contexto, prestando especial atención a la funcionalidad que la nostalgia tuvo para ello. La metodología se basó en el análisis cualitativo de once diarios auto–etnográficos realizados por estudiantes universitarios residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y seis entrevistas posteriores a los mismos sujetos, siempre centradas en sus prácticas culturales durante el aislamiento. Observamos que el retorno a juegos, series, películas, libros, o recetas ya conocidas canalizó la representación y la re-vivencia de un pasado que se imaginaba más satisfactorio que el tiempo presente, convirtiéndose en un medio para gestionar emociones. Argumentamos que lejos de constituirse como un estado estrictamente individual, lo recordado estuvo en constante relación con lo compartido, de tal manera que el efecto positivo de la nostalgia sobre el estado anímico se sostuvo en la sociabilidad que este tipo de prácticas generaban.