Este artículo examina la intrincada relación entre la gestión de la innovación en el sector público y los niveles de confianza ciudadana. Se argumenta que una gestión de la innovación transparente, participativa y orientada a resultados tangibles y percibidos por los ciudadanos puede fortalecer la confianza, mientras que una innovación opaca, ineficaz o que no resuelve problemas reales puede erosionarla. El estudio destaca que la innovación pública, a diferencia de la privada, se enfoca en la creación de valor público mediante la mejora de servicios, procesos y la gobernanza (Mulgan y Albury, 2003; OCDE, 2017). Los hallazgos sugieren que la digitalización de servicios y la rapidez de respuesta gubernamental son factores clave que impactan positivamente la confianza. Sin embargo, se identifican desafíos en la percepción de transparencia y participación ciudadana a pesar de las iniciativas de gobierno abierto (Meijer et al., 2012). Se concluye que la innovación es una poderosa herramienta para legitimar al Estado, siempre que se invierta en una cultura de experimentación, se priorice el diseño centrado en el ciudadano y se comuniquen estratégicamente los beneficios para asegurar la equidad y accesibilidad para todos (Osborne y Brown, 2013).