La estrategia competitiva de la Unión Europea depende en cierta medida de una reconceptualización del marco de protección de datos. La Comisión impulsa iniciativas como EuroStack, Década Digital o la Estrategia Europea de Espacios de Datos y las apoya en un paquete normativo digital, criticado por sus efectos limitadores y burocratizantes. La Ómnibus Digital trata de poner remedio al problema rebajando cargas para las PYME, modificando el concepto de dato personal, fomentado el uso de datos para la innovación y homogeneizando criterios en la evaluación de impacto. La reforma requiere algo más que desburocratización. Es necesario (1) definir un marco de actos de ejecución de la Comisión; (2) someter las guías de las autoridades de protección de datos a consultas públicas vinculantes asegurando el control jurisdiccional; (3) crear políticas efectivas frente a los monopolios digitales; (4) y armonizar la interpretación de principios de protección de datos de modo funcional a los objetivos del paquete digital.