El presente estudio analiza la evolución del entorno de seguridad internacional y su impacto sobre la Unión Europea, poniendo de relieve la creciente complejidad, incertidumbre y competencia estratégica que caracterizan el sistema internacional contemporáneo. A partir de un enfoque estructurado en tres niveles de análisis -certezas, incógnitas y factores desconocidos-, se examinan, en primer lugar, las principales tendencias que configuran el orden global, destacando su carácter desequilibrado, descentrado y desideologizado.
En segundo término, el trabajo identifica los principales desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea en materia de seguridad y defensa, agrupados en amenazas tradicionales, amenazas híbridas y limitaciones en el desarrollo de capacidades. Este análisis se completa con la consideración de algunos factores internos que condicionan de manera significativa su capacidad de respuesta.
Finalmente, el estudio propone una serie de pilares estratégicos sobre los que debería sustentarse un modelo europeo de seguridad y defensa más eficaz, basado en la disuasión, la gestión de crisis y la cooperación. La principal conclusión apunta a la necesidad de transformar el potencial de la Unión en capacidad estratégica real, superando sus actuales limitaciones estructurales para consolidarse como actor relevante en el sistema internacional.