El artículo analiza la dificultad de mantener un alistamiento naval excelente en un contexto social y normativo cada vez más orientado a la conciliación. La aplicación acrítica de criterios propios del trabajo civil al personal embarcado genera absentismo, deteriora la moral y reduce la operatividad real de las unidades. Se examinan distintas alternativas —reducción de ciclos operativos, tripulaciones reforzadas, doble dotación y dotaciones “huérfanas”— y se concluye que ninguna solución aislada es suficiente. La propuesta pasa por combinar restricciones específicas a la conciliación en la mar, un incremento selectivo de dotaciones y una compensación económica adecuada, con el objetivo de preservar la disponibilidad operativa sin agotar a las tripulaciones ni infrautilizar unos medios navales costosos y escasos.