Argentina
La irrupción de terapias de alto costo, como las destinadas a la Atrofia Muscular Espinal (AME), ha exacerbado la tensión estructural entre el derecho al acceso a la salud y la sostenibilidad financiera del sistema sanitario argentino. Los Acuerdos de Riesgo Compartido (ARC), que condicionan el pago de una tecnología a sus resultados clínicos, se definen como acuerdos entre fabricantes y un pagador/proveedor que permiten el acceso a una tecnología sanitaria sujeta a condiciones específicas (Amaris Caruso, 2022).
Estos acuerdos surgen como una herramienta de gestión innovadora. No obstante, su aplicación en el país es casuística y opera en un profundo vacío legal, generando inequidad y litigiosidad. Este artículo analiza esta problemática a través de dos casos paradigmáticos: Zolgensma® y Risdiplam®.
Se profundiza en el rol del paciente, no como parte contractual, sino como sujeto central y vulnerable cuyos datos y resultados clínicos constituyen el núcleo del acuerdo, exponiendo los riesgos que enfrenta en materia de privacidad, consentimiento y continuidad del tratamiento. A partir de este análisis, se evalúan las vías regulatorias posibles y se postula como solución superadora la adopción de un modelo regulatorio híbrido que brinde un marco de contención legal explícito para el paciente.
The emergence of high-cost therapies, such as those for Spinal Muscular Atrophy (SMA), has exacerbated the structural tension between the right to access to healthcare and the financial sustainability of the Argentine healthcare system. Risk-Sharing Agreements (RSAs), which condition payment for a technology on its clinical results, are defined as agreements between manufacturers and a payer/provider that allow access to a healthcare technology subject to specific conditions (A Amaris Caruso, 2022).
These agreements emerge as an innovative management tool. However, their application in the country is case-by-case and operates within a profound legal vacuum, generating inequity and litigation. This article analyzes this issue through two paradigmatic cases: Zolgensma® and Risdiplam®.It delves into the role of the patient, not as a contractual party, but as a central and vulnerable subject whose data and clinical results constitute the core of the agreement, exposing the risks they face in terms of privacy, consent, and continuity of treatment. Based on this analysis, possible regulatory avenues are evaluated, and the adoption of a hybrid regulatory model that provides an explicit legal framework for patient protection is proposed as a superior solution.