Valladolid, España
La gestión de los flujos migratorios, tras la eliminación de las fronteras interiores, exige tener un control reforzado de acceso al Espacio Schengen. La Unión debe establecer un marco que le permita, antes que nada, determinar si los migrantes irregulares pueden permanecer en territorio europeo y, en caso negativo, proceder a su retorno. Con todo, el principal obstáculo a la hora de accionar la política de retorno es la necesidad del consentimiento por parte del Estado requerido. Frente a dicha problemática, la solución yace en los acuerdos de readmisión. Actualmente, pese a la introducción de una competencia específica en el TFUE que habilita a la Unión a celebrar tales acuerdos, esta política continúa enfrentándose a múltiples escollos.