El artículo impugna la neutralidad probatoria: la motivación judicial española y europea incorpora estereotipos de género que sesgan la credibilidad de las víctimas y la lectura del consentimiento, la intimidación y la violencia. Con apoyo normativo, doctrinal, jurisprudencial y evidencia científica, descarta que falta de resistencia/lesiones, pasividad o inconsistencias prueben consentimiento o mentira. Concluye que la perspectiva de género es obligatoria.