En 2022, Italia reforzó su compromiso medioambiental mediante dos instrumentos fundamentales: la reforma del artículo 9 de la Constitución Italiana, que introdujo la protección del Medio Ambiente entre los principios fundamentales, y la Ley Salvamare, destinada a la recuperación de residuos marinos y la promoción de prácticas de economía circular. La experiencia de la pandemia, que ha reducido temporalmente el impacto antropogénico en los ecosistemas, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la resistencia de la naturaleza, lo que ha impulsado una nueva relación entre la sociedad y el medio ambiente. La combinación de la reforma constitucional y la Ley Salvamare configuran un paradigma normativo que reconoce el medio ambiente como un recurso sistémico no renovable, dotado de una función social intergeneracional. Esta doble intervención normativa no solo representa una elección política, sino un proceso cultural que requiere la participación de los ciudadanos y una educación medioambiental inclusiva.
En los últimos años, las administraciones locales y nacionales han experimentado nuevas estrategias de gobernanza medioambiental, desde la gestión integrada de los residuos marinos hasta la adopción de herramientas digitales para la supervisión de los ecosistemas, reforzando la colaboración entre las instituciones, la comunidad científica y la sociedad civil para promover un modelo de desarrollo sostenible. El análisis comparativo con el escenario español permite poner de relieve los puntos de convergencia y las diferencias en los modelos de protección medioambiental, sugiriendo posibles sinergias y adaptaciones del modelo italiano en un contexto europeo más amplio.
In 2022, Italy reinforced its environmental commitment through two fundamental instruments: the reform of article 9 of the Italian Constitution, which introduced environmental protection among its fundamental principles, and the Salvamare Law, aimed at recovering marine waste and promoting circular economy practices. The experience of the pandemic, which has temporarily reduced anthropogenic impact on ecosystems, has highlighted the vulnerability and, at the same time, the resilience of nature, prompting a new relationship between society and the environment. The combination of constitutional reform and the Salvamare Law forms a regulatory paradigm that recognises the environment as a non-renewable systemic resource with an intergenerational social function. This dual regulatory intervention represents not only a political choice, but also a cultural process that requires the active participation of citizens and inclusive environmental education. The combination of constitutional reform and the Salvamare Law forms a regulatory paradigm that recognises the environment as a non-renewable systemic resource with an intergenerational social function. This dual regulatory intervention represents not only a political choice, but also a cultural process that requires the active participation of citizens and inclusive environmental education. In recent years, local and national administrations have experimented with new environmental governance strategies, from integrated marine waste management to the adoption of digital tools for ecosystem monitoring, strengthening collaboration between institutions, the scientific community and civil society to promote a sustainable development model. A comparative analysis with the Spanish scenario highlights the points of convergence and differences in environmental protection models, suggesting possible synergies and adaptations of the Italian model in a broader European context.