En la última década se ha multiplicado el número de decretos-leyes derogados por el Congreso de los Diputados, con un crecimiento exponencial en la presente legislatura, en la que no se han convalidado cuatro de estas normas en menos de dos años. Esta situación, que nos aboca a contar con un ordenamiento jurídico cada vez más caótico e imprevisible, tiene su origen en la creciente fragmentación parlamentaria y la progresiva debilidad gubernamental, que empuja al Ejecutivo a acudir al auxilio de este instrumento normativo de manera desmesurada, contraria al fin para el que fue concebido y con escasas garantías de éxito. Ni la Constitución ni el Reglamento del Congreso contienen previsión alguna sobre la eficacia que debe darse a este rechazo parlamentario. Tampoco lo ha hecho aún el Tribunal Constitucional, a cuyo control nunca ha llegado un decreto-ley no convalidado. Así, la doctrina ha estado históricamente dividida entre otorgar a esta reprobación eficacia ex tunc –desde el momento mismo de aprobación de la norma gubernamental– o eficacia ex nunc –desde la adopción del acuerdo parlamentario de rechazo, esto es, con mantenimiento de los efectos de la norma mientras estuvo en vigor–. El presente trabajo analiza las diferentes teorías al respecto, con un enfoque particular en sus implicaciones en el ámbito tributario, que se ejemplifican a través del estudio de las repercusiones en materia fiscal de la derogación parlamentaria del Real Decreto-Ley 9/2024, de 23 de diciembre (con comentarios sobre el Real Decreto-Ley 16/2025, de 23 de diciembre, y el Real Decreto-Ley 2/2026, de 3 de febrero, aprobados con posterioridad); una norma de prórroga presupuestaria y contenido anárquico, cuya limitada vigencia genera enormes problemas interpretativos y de inseguridad jurídica, de nocivas consecuencias para los contribuyentes
Over the last decade, the number of decree-laws that have been repealed by the Congress of Deputies has multiplied, with an exponential growth in the current legislature, in which four of these regulations have not been validated in less than two years. This situation, which leads us to have an increasingly chaotic and unpredictable legal system, has its origin in the growing parliamentary fragmentation and progressive governmental weakness, which pushes the Executive to come to the aid of this instrument in an excessive manner, contrary to the purpose for which it was designed and with few guarantees of success. Neither the Constitution nor the parliamentary rules of procedure contain any provision regarding the effectiveness that must be given to the rejection of these regulations. Nor has the Constitutional Court, whose control has never reached a decree-law that had been repealed by Parliament. Thus, legal doctrine has historically been divided between granting parliamentary rejection ex tunc effectiveness, from the very moment the government regulation is approved, or ex nunc effectiveness, from the moment the resolution is adopted by the Congress of Deputies. This paper analyses the theories on this subject, with a particular focus on their implications in the tax field, illustrated by a study of the tax repercussions of the parliamentary repeal of Royal Decree-Law 9/2024, of December 23 (includes comments on Royal Decree-Law 16/2025 of 23 December, and Royal Decree-Law 2/2026, of 3 February, issued subsequently); a rule of budgetary extension and anarchic content, whose limited validity creates enormous problems of interpretation and legal uncertainty, with harmful consequences for taxpayers