El trabajo analiza diversas sentencias de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en materia de responsabilidad de los administradores sociales, poniendo el acento en la exigencia de un relato razonado de la responsabilidad como presupuesto imprescindible para su válida imputación. Se pone de relieve que el estándar recientemente consolidado por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo para la derivación de responsabilidad se ha alineado con el tradicionalmente exigido en el orden civil. La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha venido exigiendo la acreditación cumulativa de una conducta antijurídica imputable al administrador, la producción de un daño efectivo y la concurrencia de una relación de causalidad directa, rechazando expresamente cualquier forma de responsabilidad objetiva o automática. El trabajo concluye que la exigencia de un relato razonado no constituye un estándar extraordinario para la Administración, sino la aplicación de un nivel probatorio común a cualquier acreedor. Esta convergencia aproxima el régimen tributario al mercantil en su lógica probatoria, si bien se advierte que la doctrina mercantil no es trasladable automáticamente al ámbito tributario sin un expreso refrendo de la jurisdicción contencioso-administrativa
The paper analyzes various judgments of the Civil Chamber of the Supreme Court concerning the liability of corporate directors, emphasizing the requirement of a reasoned account of liability as an essential prerequisite for its valid attribution. It highlights that the standard recently consolidated by the Administrative Litigation Chamber of the Supreme Court for the derivation of liability has aligned with the one traditionally required in civil proceedings.The Civil Chamber of the Supreme Court has consistently required the cumulative proof of unlawful conduct attributable to the director, the occurrence of actual damage, and the existence of a direct causal link, expressly rejecting any form of strict or automatic liability.The paper concludes that the requirement of a reasoned account does not constitute an extraordinary standard for the Administration, but rather the application of a level of proof common to any creditor. This convergence brings the tax liability regime closer to the corporate one in terms of evidentiary logic, although it is noted that corporate law doctrine cannot be automatically transposed to the tax sphere without explicit endorsement by the administrative courts