León, España
La pared celular vegetal es una estructura dinámica esencial para el crecimiento, la morfogénesis y la defensa de las plantas frente a patógenos. Entre sus componentes, las pectinas —especialmente el homogalacturonano— desempeñan un papel crucial en la resistencia, ya que su grado de metilesterificación determina la rigidez, adhesión y permeabilidad de la pared. Este proceso está regulado por las pectin metilesterasas (PMEs) y sus inhibidores (PMEIs), cuya interacción modula tanto la arquitectura de la pared como las respuestas de defensa de la planta frente a patógenos.
Muchos fitopatógenos, como Pseudomonas syringae pv. phaseolicola, secretan enzimas capaces de degradar las pectinas para facilitar la infección, mientras que las plantas detectan los fragmentos liberados (oligogalacturónidos) como señales que activan su inmunidad. Por tanto, la pared celular es una estructura clave en el control del avance de fitopatógenos, no solo porque actúa como una primera barrera de defensa, sino porque es un reservorio de moléculas que pueden ser pecibidas por la planta para generar respuestas de defensa. Por tanto, el estudio de cómo la pared celular de las plantas contribuye a estos procesos es clave para el desarrollo de variedades de plantas resistentes a enfermedades y para el desarrollo de nuevos tratamientos que sean más sostenibles con el medio ambiente.