El tamaño corporal es un rasgo biológico crucial que revela la estrategia adaptativa de una especie. Afecta tanto a los procesos fisiológicos (metabolismo, termorregulación, reproducción, etc.…) como a las relaciones ecológicas (depredador/presa, tamaño de nicho ecológico, etc.…). Su estimación es vital, especialmente en fósiles, para inferir parámetros como la densidad poblacional, la madurez sexual y la inversión parental, siendo el principal modulador del gasto energético total. Si tenemos en cuenta además la relación entre tamaño corporal y el tamaño cerebral, podemos conocer el grado de encefalización de la especie en estudio. Un ejemplo en el registro fósil humano muestra que los neandertales y los homininos de la Sima de los Huesos eran más pesados y bajos que los primeros humanos modernos, lo que implica un mayor requerimiento energético en ellos. Esta característica pudo dar a los humanos modernos una ventaja evolutiva clave frente a los neandertales en entornos con escasez de recursos debido a la Ultima Gran Glaciación. El uso de estas variables, tamaño corporal, tamaño encefálico, metabolismo y gasto energético, permite acercarnos al estudio de la biología de una especie fósil e hipotetizar como eran y cuanta energía podían llegar a necesitar en su vida diaria.