La pandemia de COVID-19 supuso la mayor emergencia sanitaria de la historia reciente. Ante esta situación, la prevención se convirtió en la única estrategia plausible para frenar su propagación, lo que provocó una carrera por el desarrollo de vacunas seguras y eficaces. Fueron las vacunas de ARNm de Pfizer-BioNTech y Moderna las primeras en recibir autorización para su comercialización. Este hito, conseguido en un tiempo récord, fue posible gracias a décadas de investigación en tecnologías ómicas, inteligencia artificial y nanotecnología. Particularmente la nanotecnología farmacéutica se convirtió en una herramienta fundamental para que el ARNm pudiera cumplir su función. El éxito logrado abrió una nueva etapa en el desarrollo de vacunas y terapias avanzadas indicadas en el tratamiento del cáncer y otras enfermedades. De hecho, la convergencia de la nanotecnología y la biología molecular está sentando las bases para tratamientos más precisos y eficaces, con el potencial de revolucionar la medicina en los próximos años. En este artículo repasamos la historia de las vacunas y su evolución paralela con la nanotecnología, así como el papel clave del ARNm y las nanopartículas en la pandemia. También abordamos los desafíos aún por resolver y ofrecemos una mirada hacia el futuro, explorando los próximos hitos en los que el ARNm y la nanotecnología serán protagonistas.