En la frontera con Zambia, una presa creó un lago, el lago fabricó un paisaje y el paisaje contribuyó al arraigo de una comunidad convencida de haber moldeado la naturaleza y de haber adquirido sobre ella un derecho duradero. En la actualidad, los blancos de Zimbabue componen una minoría que negocia su lugar en un orden que ya no domina.