La ligereza con la que un gran número de dirigentes occidentales trata los procesos electorales ha llevado a los chinos a reflexionar sobre las supuestas virtudes de la democracia liberal. Cuando se les pregunta al respecto, muchos explican que la mejor manera de saber si un sistema político es bueno consiste en observar si funciona o no. Queda por ver si China “funciona” de la misma manera para todos.