La STC 148/2025 representa el último hito en la evolución expansiva de la garantía de indemnidad en el ámbito laboral, extendiéndola a las reclamaciones de buena fe formuladas por los trabajadores ante la representación legal en la empresa cuando esta actúa como cauce de intermediación frente al empleador. El caso resuelto trae causa del despido de un trabajador producido pocos días después de que el comité de empresa trasladara al empleador la queja planteada por ese primero, siendo calificado por el TC como represalia vulneradora del art. 24.1 CE. El Tribunal, tras un pedagógico repaso y análisis de la doctrina constitucional al respecto, fundamenta la extensión de la garantía de indemnidad en la posición institucional de la representación legal, en la conexión objetiva de la reclamación con un eventual ejercicio de acciones judiciales y en el efecto disuasorio que su desprotección generaría en la garantía de los derechos laborales. Esta doctrina conecta a la representación unitaria con la dimensión constitucional de la tutela judicial efectiva en su función de control y vigilancia del cumplimiento normativo en la empresa y defensa de los derechos individuales de los trabajadores, alineándose igualmente en la tendencia de promover canales de solución autónoma y desjudicialización de los conflictos laborales, con relevantes consecuencias materiales y procesales.
Constitutional Court Judgment 148/2025 constitutes the latest milestone in the expansive evolution of the guarantee of indemnity within the labour sphere, extending its scope to goodfaith claims lodged by employees before the workers’ legal representation when such representation acts as an intermediary channel visàvis the employer. The case decided stems from the dismissal of a worker that took place only a few days after the works council had conveyed to the employer the complaint previously raised by that employee, a dismissal classified by the Constitutional Court as a retaliatory act infringing Article 24.1 of the Spanish Constitution. After a pedagogical review and analysis of the relevant constitutional doctrine, the Court grounds the extension of the guarantee of indemnity on the institutional position of employee representation, on the objective connection between the complaint and a potential exercise of judicial actions, and on the deterrent effect that the absence of protection would generate with respect to the safeguarding of labour rights. This doctrine links the unitary representation bodies to the constitutional dimension of effective judicial protection in their function of monitoring and overseeing compliance with labour regulations within the company and defending individual workers’ rights, while also aligning with the broader trend of promoting au