El nuevo desafío de la acumulación de poder que suponen los oligarcas tecnológicos afecta al futuro de la convivencia en democracia y a la prevalencia de los principios de la Ilustración, la libertad, la igualdad, la fraternidad, que han cimentado el progreso civilizatorio desde la Segunda Guerra Mundial. Si los tecno-oligarcas ganan la batalla a la democracia y a los ideales de la Revolución Francesa, el mundo será un sitio mucho más oscuro, más inseguro y más injusto. Por ello, son tan importantes las políticas anunciadas por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, que tienen como finalidad asegurar que la tecnología se pone al servicio de las personas y no a la inversa.