La Unión Europea ha dado pasos importantes en su integración en los últimos años, pero siempre de manera reactiva y parcial. El escenario al que se enfrenta en la actualidad está marcado por hechos que no está sabiendo afrontar con independencia y coordinación, como son la invasión rusa a gran escala de Ucrania a partir de 2022, y el segundo mandato de Donald Trump. Ambos reflejan una transformación geopolítica del mundo caracterizada por la política de potencia y la creación de esferas de influencia, por encima del orden multilateral, dando como resultado la cooperación con un aliado que ha dejado de ser previsible -si es que no abiertamente hostil- con el consiguiente cuestionamiento de la credibilidad de la OTAN como garantía de seguridad.