El nuevo orden geoestratégico mundial no está escrito. Es un territorio fértil para las ideas y los proyectos políticos que aspiran a combinar prosperidad, justicia, sostenibilidad y seguridad. El mundo puede avanzar hacia una fragmentación peligrosa o puede reconstruir un marco de cooperación capaz de gestionar problemas globales. La cuestión no es si habrá un nuevo orden, sino quién lo orientará y con qué valores. La Union Europea tiene ante sí la oportunidad de contribuir decisivamente a su diseño: un orden más humano, más equilibrado y más consciente de sus interdependencias.