Santiago, Chile
Este artículo analiza las variables que intervinieron en las interacciones entre grupos que participaron en la creación, adaptación y uso de artefactos para la prevención, el cuidado y el acompañamiento frente al COVID-19 en tres regiones de Chile: Atacama, Valparaíso y Metropolitana de Santiago, entre marzo de 2020 y abril de 2022. Se emplea la categoría de “régimen de vitalidad” como herramienta conceptual para comprender las prácticas colectivas que emergieron ante el colapso del mercado y la insuficiencia de las respuestas estatales. La metodología combina etnografía digital, análisis documental y análisis cualitativo comparativo. Se identifican cuatro variables clave: colectivo, cooperación estratégica, valor de uso y objetivación del valor positivo. El estudio muestra cómo las organizaciones sociales transformaron sus misiones originales para responder a la crisis sanitaria mediante redes de ayuda mutua, producción colaborativa y tecnologías sociales. Estas prácticas generaron mercados de reciprocidad positiva y resignificaron artefactos cotidianos como bienes comunes. El artículo concluye que el régimen de vitalidad constituye una forma de economía colaborativa que puede contribuir a la democratización de la producción y a la sostenibilidad social en contextos de crisis.