Jean-Arnault Dérens
Quienes apenas sabían nada de ellos los soñaron durante mucho tiempo de forma vaga y confusa. Los Balcanes fueron poderosos generadores de fantasías. Con sus fronteras imprecisas y sus paisajes llenos de contrastes, parecían secretos, al margen de la modernidad, dotados de una singularidad que aún favorece su reinvención como principados de opereta o como comarcas vagamente primitivas.