Tom Stevenson
Para las derechas latinoamericanas, el presidente salvadoreño se ha erigido en modelo en materia de lucha contra el crimen organizado. Su política de “mano dura”, que multiplica las violaciones de los derechos humanos en nombre del combate contra las pandillas, inspira a otros Estados como Ecuador. Y entusiasma a Washington, que expulsa a sus migrantes indeseados hacia las cárceles del país centroamericano.