México
El presente artículo ofrece una discusión de Los reyes de pueblo que no existe(2015) de Betzabé García, un documental mexicano que aborda las experiencias localizadas de degradación socio-ecológica, desterritorialización y desplazamiento forzado masivo producido por la implementación de un megaproyecto hidráulico. Aunque el filme se adhiere predominantemente a los gestos característicos y austeridad formal del documental observacional y el “cine lento” para registrar la vida diaria en un territorio rural afectado por la construcción de una represa, como se explora en este artículo, el uso de una gramática visual surreal y espectral en ciertas secuencias parece mediar el radical extrañamiento que satura la realidad social de las zonas de sacrificio y afectación creadas por el capital extractivo. Basado en las discusiones del Warwick Research Collective sobre estéticas “irrealistas” y su correspondencia con las experiencias de extrema y abrupta reorganización de las relaciones socio-ecológicas impulsada por las operaciones extractivas del capitalismo, el artículo sugiere que la atmósfera espectral evocada a través de la enigmática puesta en escena del documental apunta a la incomprensible y drástica desintegración de las realidades agrarias producida por las infraestructuras del extractivismo hídrico, así como a las brutales dinámicas de desposesión y saqueo que las apuntalan. Por lo tanto, leyendo el documental como una obra que exhibe rasgos de lo que Sharae Deckard define como “estéticas hidro-irrealistas,” el artículo argumenta que el filme promueve una visión crítica de los desconcertantes, no inmediatamente perceptibles mecanismos de terror y extracción que estructuran la fragmentación socio-ecológica del territorio, guiando la mirada de los espectadores no sólo hacia las violencias lentas y ocultas del desarrollo hidráulico, sino, además, a las formas usualmente invisibilizadas en las que las comunidades locales responden a la megaproyectos de destrucción del extractivismo neoliberal.
This article discusses Betzabé García’s Los reyes del pueblo que no existe(Kings of Nowhere, 2015), a Mexican documentary that tackles the community-scale experiences of socio-ecological degradation, land clearing and mass displacement produced by the damming of a regional river for neoliberal hydro-development. Although the documentary primarily adheres to the defining realist gestures and formal austerity of observational and “slow cinema”idioms to capture everyday life in a flood-stricken rural landscape, as this article explores, the use of a surreal and spectral visual grammar in certain sequences seems to mediate the radical estrangement that saturates social reality in the zones of sacrifice and submergence wrought by extractive capital. Building on Warwick Research Collective’s world-ecological examination of how “irrealist aesthetics”correspond to the experience of extreme and abrupt restructuring of socio-ecological relations engendered by capitalism’s extractive operations, this article suggests that the unearthly and ghostly atmosphere conveyed through the film’s enigmatic mise-en-scène attends to the unfathomable changes to agrarian realities produced by the infrastructures of hydro-extraction, as well as to the brutal dynamics of dispossession and plunder that underpin them. Thus, reading Garcı́a’s documentary as a work that evinces what Sharae Deckard calls the “aesthetics of hydro-irrealism,”this article argues that the film fosters a critical view of the bewildering yet not immediately perceptible extractive and terror-inflicting mechanisms that structure the region’s socio-ecological rupture, attuning viewers not only to the protracted and concealed violences fostered by hydro-infrastructural development, but also to the oft-invisibilisedforms in which local communities respond to the world-destroying schemes of neoliberal extractivism.