La toma de decisiones estratégicas requiere no solo competencias financieras, operativas y jurídicas, sino también una profunda comprensión de los factores humanos y emocionales que inciden en el comportamiento económico. La psicología económica ofrece una perspectiva crítica para complementar la racionalidad tradicional del ‘management’, por lo que conviene incluir a profesionales especializados en esta disciplina en los consejos de administración.