Almería, España
La sentencia Trojan del Tribunal de Justicia de la Unión Europea consolida la arquitectura del Derecho internacional privado de la Unión en materia de reconocimiento de situaciones personales transfronterizas. El Tribunal reafirma que una situación jurídica válidamente constituida en un Estado miembro debe producir efectos en los demás cuando de ello depende el ejercicio efectivo de la libre circulación. La respuesta se articula mediante el principio de mutuo reconocimiento y la aplicación directa de los derechos fundamentales consagrados en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. En particular, los artículos 7 y 21 garantizan la continuidad de la vida privada y familiar y la prohibición de discriminación por orientación sexual. El recurso al orden público internacional nacional queda notablemente atenuado, incluso, aplastado e inerte en favor de la estabilidad de las situaciones jurídicas creadas en un Estado miembro de la UE. El Tribunal introduce la idea de que una institución jurídica válidamente creada en un Estado miembro es como una antorcha encendida en un Estado miembro que ilumina automáticamente a todos los demás. Pertenecer al “club” de la Unión Europea implica aceptar que la libre circulación no se limita a personas, mercancías y servicios, sino que alcanza también a las instituciones jurídicas que estructuran el estatuto personal de los ciudadanos.
The Court of Justice of the European Union’s Trojan judgment consolidates the architecture of EU private international law regarding the recognition of cross-border personal statuses. The Court reaffirms that a legal status validly established in one Member State must produce effects in others when the effective exercise of free movement depends on it. The response is articulated through the principle of mutual recognition and the direct application of fundamental rights enshrined in the EU Charter of Fundamental Rights. In particular, Articles 7 and 21 guarantee the continuity of private and family life and the prohibition of discrimination based on sexual orientation. Recourse to national public policy (ordre public) is notably weakened—even crushed and rendered inert—in favor of the stability of legal statuses created in an EU Member State. The Court introduces the idea that a legal institution validly created in one Member State is like a lit torch in one State that automatically illuminates all others. Belonging to the EU ‘club’ implies accepting that free movement is not limited to people, goods, and services, but also extends to the legal institutions that structure the personal status of citizens.