Cagliari, Italia
Este artículo examina de manera crítica las implicaciones de la sentencia del TJUE en RFC Seraing c. FIFA (C-600/23), un precedente judicial innovador que reconfigura la relación entre la autonomía del arbitraje y la primacía del derecho constitucional de la Unión Europea. Al imponer a los tribunales nacionales la obligación de examinar los laudos arbitrales a la luz de su compatibilidad con los derechos fundamentales consagrados en la Carta, la sentencia cuestiona supuestos largamente asentados sobre la definitividad del arbitraje, especialmente cuando estos se proyectan en el ámbito de la gobernanza deportiva. El trabajo analiza tanto los aportes normativos como los desafíos estructurales que se desprenden del razonamiento del TJUE, partiendo de la premisa —controvertida— del tipo ideal del “consentimiento genuino”, y pone de relieve el escaso desarrollo que la sentencia dedica al papel sistémico atribuido al arbitraje. Si bien la decisión refuerza la responsabilidad judicial y delimita con mayor claridad el alcance del derecho de la Unión Europea, también abre la puerta a fenómenos de fragmentación jurídica, forum shopping e indeterminación regulatoria. El artículo sitúa la sentencia en el marco de debates más amplios sobre el pluralismo constitucional y la adjudicación transnacional, partiendo de la idea de que resulta necesario avanzar hacia un régimen más armónico que permita equilibrar la protección de los derechos fundamentales con la integridad del sistema arbitral.
This paper critically explores the implications of the CJEU judgment in RFC Seraing v. FIFA (C‑600/23), an original judicial precedent reconfiguring the relationship between arbitral autonomy and the primacy of EU constitutional law. By imposing on national courts the investigation into arbitral awards for consistency with fundamental Charter rights, the judgment flouts the long assumptions about arbitral finality particularly when translated into the arena of sports governance. The paper explores both the normative insights and the structural challenges evoked by the line of reasoning of the CJEU on the assumption it relies on the contested ideal type of the “genuine consent” and discusses the little it says on the systemic role assigned to arbitration. While the ruling stabilises judicial responsibility and the ambit of European union law, it paves the way to legal fragmentation, forum shopping, and regulatory indeterminacy. The paper situates the ruling into broader discourses on constitutional pluralism and transnational adjudication on the assumption that a more harmonious regime is necessary to balance the protection of fundamental rights with the integrity of the arbitration.