El fenómeno de la delincuencia organizada se encuentra en pleno auge, no solo en España. La Evaluación de la Unión Europea sobre la amenaza de la delincuencia grave y organizada para 2025, EU-SOCTA 2025, ha advertido de un cambio de modelo en la delincuencia organizada, acelerado por el uso de inteligencia artificial y la explotación de la infraestructura digital y en línea por parte de las redes delictivas, lo que agrava su efecto desestabilizador. Mientras tal forma de delincuencia explora nuevos nichos de mercado, como el tráfico ilícito de residuos o la explotación sexual de menores, volvemos la mirada a nuestro entorno procesal penal, con el objeto de evaluar la capacidad de respuesta de juzgados y tribunales frente a la amenaza del crimen organizado.