Cuando está de plena actualidad el debate sobre simplificación regulatoria (en el caso europeo), o incluso desregulación (en el de USA o UK), sobre todo en términos de requerimientos de capital, no deja de ser paradójico constatar que toda la banca europea, si bien la española en menor medida, mantiene niveles de capital muy por encima de los exigidos por el marco regulatorio actualmente vigente, incluyendo las exigencias añadidas por el supervisor. Estas (conocidas como P2R y P2G) se derivan, en el marco del SREP de una evaluación integral, prospectiva y sensible al perfil de riesgo individual de cada entidad, incorporando tanto escenarios adversos como la capacidad de absorción de pérdidas a lo largo del ciclo económico, por lo que cabe poner en cuestión la extendida práctica en toda la banca europea, aunque mucho menos en España, de mantener tan elevados excesos de capital. En este contexto, el artículo analiza la relación entre capital regulatorio y supervisor exigido, exceso mantenido sobre el mismo, rentabilidad ajustada a riesgo y valoración de las entidades financieras, para indagar si la acumulación de elevados niveles de capital excedentarios u ociosos tiende a generar efectos adversos sobre la creación de valor para el accionista. Dado que el capital constituye el recurso de financiación más costoso y menos diversificable, su sobredimensionamiento podría traducirse en una destrucción de rentabilidad y de valoración desde la perspectiva de los inversores.